Expertos analizan en Madrid los progresos y retos pendientes en una jornada organizada por Fundación ONCE, UAM, CRUE y Fundación Universia
Fundación ONCE, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Crue‑Universidades Españolas y Fundación Universia celebran este miércoles una jornada de reflexión y análisis centrada en los avances y retos de la universidad española en la atención al alumnado con discapacidad psicosocial. El encuentro tiene lugar en el Centro Cultural La Corrala de la UAM y reúne a expertos del ámbito universitario, institucional y social.
El acto inaugural ha contado con la participación de Ángela Barrios, directora del Centro de Psicología Aplicada de la UAM; David Sánchez, coordinador del grupo de trabajo de Diversidad y Discapacidad de Crue‑Asuntos Estudiantiles; Isabel Martínez Lozano, directora de Universidades y Promoción del Talento Joven de Fundación ONCE, y Beatriz Arribas, directora de Fundación Universia.
Durante sus intervenciones, los ponentes coincidieron en subrayar la pertinencia y relevancia de esta jornada, al considerar que el abordaje de la discapacidad psicosocial constituye un reto colectivo que requiere una actuación coordinada por parte de todos los agentes implicados. “Es el momento de ponerse las pilas, porque la respuesta que da la universidad está muy dispersa”, afirmó Ángela Barrios, quien reclamó una mayor coherencia y sistematización en la atención a este alumnado.
Asimismo, los participantes destacaron la necesidad de visibilizar y compartir iniciativas que contribuyan a mejorar la respuesta universitaria a las necesidades de los estudiantes con discapacidad psicosocial y de salud mental, apostando por una atención basada en la sensibilidad, el rigor técnico y la coordinación institucional.
El programa del encuentro se articula en torno a varias mesas redondas dedicadas a analizar las neurodivergencias, la salud mental y la discapacidad psicosocial, así como la respuesta que ofrecen actualmente los servicios de atención a la discapacidad en las universidades. Para los expertos, la jornada marca un punto de partida cuyo objetivo es identificar herramientas comunes y aplicables que permitan acompañar mejor al alumnado, reforzar la respuesta institucional y avanzar hacia una universidad más inclusiva y saludable.
En este sentido, los especialistas señalaron que muchas de las dificultades a las que se enfrentan los estudiantes con discapacidad psicosocial se ven agravadas por barreras actitudinales, como el estigma, los prejuicios o las dudas sobre su credibilidad; barreras organizativas, como procedimientos rígidos o tiempos de respuesta excesivamente largos; y barreras académicas, vinculadas a metodologías poco flexibles o sistemas de evaluación sin alternativas razonables.
Además, advirtieron de la necesidad de abordar esta realidad con claridad en aspectos como la confidencialidad, la protección de datos y la activación de protocolos, de forma que se puedan ofrecer apoyos adecuados sin invadir la intimidad de las personas ni reducirlas a un diagnóstico.
Con esta jornada, las entidades impulsoras buscan formar, orientar y dotar de herramientas prácticas a las Oficinas de Atención a la Discapacidad (OAD) y a otros servicios implicados, con el fin de promover apoyos eficaces y ajustes razonables, generar entornos de aprendizaje seguros y accesibles y mejorar la coordinación con profesorado, servicios psicológicos, equipos de orientación y equipos directivos.
El enfoque, subrayan, debe centrarse en la prevención, la detección temprana de barreras, una comunicación adecuada y la gestión de casos desde una perspectiva inclusiva, evitando la revictimización y favoreciendo tanto el éxito académico como el bienestar del alumnado.
En los últimos años, las universidades españolas han registrado un aumento significativo de estudiantes con necesidades de apoyo vinculadas a la salud mental y la discapacidad psicosocial. Así lo confirma el VII Estudio sobre la inclusión de las personas con discapacidad en el sistema universitario español, elaborado por Fundación Universia y publicado en 2025, que sitúa el porcentaje total de estudiantes con discapacidad en el 1,9% del alumnado universitario, la cifra más alta hasta la fecha.
El informe señala que la discapacidad psicosocial o de salud mental afecta a 4.356 estudiantes, lo que representa el 17,3% del total de estudiantes con discapacidad y aproximadamente el 0,3% del conjunto de universitarios. El estudio advierte además de que este colectivo presenta con mayor frecuencia trayectorias académicas vulnerables, marcadas por la falta de orientación previa, la sobrecarga académica y un uso poco planificado de los recursos de apoyo.
Asimismo, el trabajo pone de relieve que el estigma asociado a la discapacidad psicosocial se intensifica en la transición al mercado laboral, recogiendo percepciones de discriminación en los procesos de selección. Ante esta situación, muchos estudiantes optan por ocultar su discapacidad como estrategia de protección tanto durante su etapa universitaria como en su futura inserción profesional.

