La inclusión sociolaboral demuestra su eficacia: tres euros de retorno por cada euro invertido con apoyo del Fondo Social Europeo

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El informe ha sido presentado este lunes en Madrid

Redacción

La inversión en inclusión sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad genera un alto impacto social y económico. Así lo concluye el informe presentado en Madrid por Cáritas Española, Cruz Roja Española, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano, que analiza los resultados de sus programas cofinanciados por el Fondo Social Europeo (FSE) durante el periodo 2016-2023.
 

El estudio evidencia que por cada euro invertido se obtienen entre 2,9 y 4 euros de retorno, y que para las administraciones públicas el beneficio asciende hasta 38 euros por euro aportado. Además, la participación en itinerarios personalizados incrementa de media un 58% la probabilidad de acceder a un empleo, cifra que alcanza el 79% en el caso de personas inactivas en situación de exclusión social.

Aunque la evaluación se centra en los últimos años, las cuatro entidades llevan trabajando junto al FSE desde el año 2000. En este tiempo han atendido a más de 1,3 millones de personas, con cerca de 469.000 inserciones laborales y 430.000 personas formadas, gracias a una inversión total de 1.173 millones de euros.

Solo entre 2016 y 2023, los programas permitieron atender a 448.830 personas, el 55% mujeres, logrando resultados positivos en activación, formación o empleo para más de la mitad de los participantes. El impacto es especialmente relevante en mujeres, jóvenes y colectivos altamente vulnerables, aunque persisten retos como la mayor temporalidad laboral femenina.

El informe subraya también los efectos duraderos de la inserción laboral en las condiciones de vida, el entorno familiar y las expectativas de las personas participantes, así como el valor de un modelo de intervención integral, personalizado y cercano, ampliamente reconocido por administraciones y empresas.

Las entidades coinciden en señalar que la financiación estable del Fondo Social Europeo ha sido clave para consolidar estos programas y que su continuidad resulta esencial ante los desafíos actuales y futuros del mercado laboral, como el envejecimiento de la población, la falta de mano de obra cualificada y las elevadas tasas de pobreza y desempleo de larga duración.