Más de 30 artistas nacionales e internacionales participan en una edición marcada por la ilusión y la reflexión sobre la realidad
Redacción
Fundación ONCE ha aprovechado el marco de ARCO para presentar la décima edición de su Bienal de Arte Contemporáneo, un hito que coincide con veinte años de trabajo ininterrumpido en torno a la creación accesible y la inclusión cultural. Esta nueva edición —centrada en el concepto de la ilusión— propone al público una pregunta esencial: ¿cómo modifica el arte nuestra forma de entender el mundo?
El acto de presentación reunió a Jesús Hernández, director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE; Antonella Montinaro, comisaria de la Bienal; y representantes de Boa Mistura y del proyecto Debajo del Sombrero. Durante su intervención, Hernández destacó el valor del arte como herramienta de participación plena para las personas con discapacidad y como motor de transformación social.
Montinaro profundizó en el eje conceptual de esta edición. Según explicó, la ilusión se asume aquí como “una fuerza creativa capaz de expandir la percepción y abrir nuevos territorios críticos y poéticos”. No se trata de un engaño, sino de una dimensión donde convergen sensibilidad, experiencia y verdad estética.
Una edición diversa y plural
La X Bienal reúne a más de 30 artistas, con y sin discapacidad, procedentes de contextos muy diversos. La selección incluye obras tan emblemáticas como 'Ilusión', la pieza colaborativa creada por Boa Mistura junto a trabajadores de Fundación ONCE, que encarna el espíritu comunitario del proyecto.
También participan figuras destacadas del panorama artístico como Daniel Canogar, Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Joan Fontcuberta, Carlos Garaicoa, Marina Vargas o Isidro López Aparicio, cuyas propuestas abordan temas como la memoria, la representación o la construcción de la verdad.
La Bienal incorpora asimismo trabajos de creadores vinculados a Debajo del Sombrero y a otras iniciativas de producción artística inclusiva. Entre ellos destacan los universos visuales de Jaime Martínez Alonso, las transformaciones de José Manuel Egea o la delicadeza textil de Marina Solana, todos ellos ejemplos de cómo la ilusión puede convertirse en puente hacia mundos propios y en herramienta para ordenar la experiencia.
'Romper el marco': una metáfora hecha objeto
El lema de este año, “Romper el marco”, actúa como declaración de intenciones. Más allá de la referencia al objeto físico, la propuesta invita a desmantelar los límites culturales y sociales que condicionan la mirada. La Bienal pretende así abrir nuevas formas de encuentro y cuestionar las estructuras tradicionales del arte.
Esta idea se materializó en la propia presentación en ARCO mediante un gran marco de 3 x 2 metros, instalado como pieza central del espacio. Fragmentado y desplazado, el objeto servía como símbolo visual de esa ruptura: un recordatorio de que la percepción puede ser reconstruida y reinterpretada.
Montinaro resumió el espíritu de esta X Bienal como “una llamada a mirar de nuevo”, una invitación a explorar cómo la creatividad y la inclusión pueden generar un futuro más sensible, diverso y compartido.

