Cuando los datos salvan vidas

Datos

Odismet trabaja ofreciendo cifras relativas al colectivo de la discapacidad

Redacción

Los datos y la información mejoran la vida de las personas, según Naciones Unidas, por lo que la estadística, día que se celebra hoy en todo el mundo, es una herramienta clave y estratégica. “Lo que no se mide no se puede mejorar”, apotegma derivado de aquel otro que rezaba “lo que no se define no se puede medir”, que enunció el físico matemático William Thomson Kelvin, refleja de forma reveladora la necesidad de contar con datos e información para planificar y definir estrategias solventes que den cobertura a las necesidades sociales. 

La población con discapacidad ha vivido durante muchos años excluida de las estadísticas, lo que ha dificultado su plena integración.

La historia de la estadística viene de muy atrás y nace en torno a la generación de los antiguos censos (se habla incluso de registros datados 1700 años antes de Cristo), que facilitasen la recolección de impuestos, conocer el volumen de población susceptible de unirse al ejercito etc... En definitiva, contar con información que facilitara la organización y planificación de la comunidad.

En España la historia de nuestros censos arranca en los siglos XVI y XVII, los llamados Vecindarios, aunque los modernos datan de 1768, promovidos por el Conde de Aranda. Si bien la estadística nace con los censos, el término que conocemos actualmente fue establecido en realidad en 1749 por Gottfried Achenwall, que la concibió como herramienta para recopilar diversos y variados datos del Estado, incluyendo la analítica que se efectuaba con ellos (aritmética política). Con esta visión ampliada su campo de actuación se ensancho hasta alcanzar prácticamente todos los ámbitos, tal y como a día de hoy la conocemos.

En este largo recorrido, las personas con discapacidad aún permanecen ausentes. Son muchos los países que hace tiempo que incorporaron en sus censos nacionales la variable discapacidad, pero en España carecemos de dicha información que ayudaría notablemente a profundizar en el conocimiento de la realidad sociolaboral del colectivo. Afortunadamente, en estadística “no todo son censos” y podemos nutrirnos de otras fuentes de información que nos acercan a un segmento poblacional formado por 3,8 millones de personas (dato de 2008).

En España, la discapacidad aparece por primera vez en una macroencuesta nacional en 1986, la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Minusvalías (EDDM). Tuvieron que pasar más de diez años, hasta 1999, para contar con la segunda versión con la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud (EDDS), la última actualización llegó en 2008 con la Encuestas de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD) y en estos momentos ya está en marcha la cuarta versión de estas características que el próximo año si nada lo impide verá la luz.

Resulta obvio que tres encuestas en más de treinta años no permiten dibujar un escenario detallado y ajustado a la realidad del colectivo. En los últimos años parece identificarse un mayor interés y esfuerzo por parte de la administración en colaboración de las entidades del tercer sector, que ha propiciado el surgimiento de distintas iniciativas orientadas a saciar la necesidad de información sobre discapacidad,  a fin de poder planificar y actuar sobre un colectivo claramente desfavorecido. 

En dicho marco de colaboración público/privado surgen distintas estadísticas: “El empleo de las personas con discapacidad” y “El salario de personas con discapacidad” que permiten cruzar datos administrativos (registros de personas con discapacidad) y encuestas como la EPA o la Encuesta de Estructura Salarial. Posiblemente esta puerta de gestión de los datos administrativos sea el futuro de buena parte de la estadística que se genere en los próximos años.

Estadísticas y discapacidad el gran problema: Actualización de datos

Si bien actualmente disponemos de amplia información sobre el colectivo: empleo, formación, salud, pensiones, contrataciones, empleos.... la cadencia de la misma nos hace ir siempre “por detrás”; la información no llega a tiempo, lo que nos hace trabajar sobre datos desactualizados. 

A modo de ejemplo, actualmente conocernos las tasas de actividad, empleo y paro del colectivo correspondientes al año 2018, dispondremos del volumen de contratos a personas con discapacidad y sus principales características realizados en 2020 a mediados de 2021, sabremos el nivel de formación del colectivo para el año 2019 a finales del presente año....
En consecuencia operamos sobre el pasado, en un entorno constantemente variable. Si bien la información con dicho retraso nos aporta ciertas orientaciones, no se ciñe a la realidad del momento. 

Se hace preciso incidir en este punto, reivindicando tanto la mayor frecuencia de encuestas, como una mayor agilidad en su ejecución y difusión, procurando acercarnos lo más posible a las circunstancias reales y actuales de las personas con discapacidad. 

Contribución de Odismet

Por otro lado, las fuentes de datos oficiales sobre discapacidad se encuentras dispersas, repartidas entre los diversos organismos que las producen, en consecuencia, la búsqueda de la información resulta en muchas ocasiones compleja y la interpretación de los datos difícil. Ante dicho escenario, la Fundación ONCE crea Odismet (Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo), como herramienta de referencia en la información de personas con discapacidad, espacio que recopila, ordena e interpreta los dispersos e inconexos datos sobre discapacidad en nuestro país.

Odismet nace a finales de 2014 con la vocación de contribuir a la difusión de la producción estadística sobre discapacidad existente, permitiendo una identificación de datos clara y accesible, distribuyendo la información en bloques temáticos y relacionados favoreciendo el conocimiento social de la discapacidad y sus consecuencias asociadas.