La edad media de afiliación a la Seguridad Social de las personas con discapacidad es inferior a la del conjunto de la población

Trabajador con discapacidad

La primera alta se sitúa en los 20,8 años

Redacción

La edad media de las personas con discapacidad en la primera alta en la Seguridad Social se sitúa en los 20,8 años, mientras que para el conjunto de la población el dato se incrementa ligeramente hasta los 21,9 años, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, son aquellas con grados más bajos de discapacidad las que, fundamentalmente, acceden al empleo, primando la tipología física de manera notable sobre el resto.

Según explicó la directora de Formación, Empleo, Operaciones y Convenios de Fundación ONCE y directora general de Inserta Empleo, Sabina Lobato, “la diferencia existente puede relacionarse con procesos formativos de media más cortos, pues únicamente el 16,9% de las personas con discapacidad en edad laboral tienen estudios universitarios frente al 36,4% en las personas sin discapacidad". "La falta de accesibilidad a centros, espacios y recursos, así como la ausencia de adaptación de materiales y formatos educativos, dificultan el acceso y progreso de las personas con discapacidad en itinerarios formativos en igualdad de condiciones, con especial atención por el crecimiento que está experimentando el acceso a oportunidades de formación ‘online’ en entornos digitales no accesibles”, abundó.

En 2019, un total de 626.300 personas con discapacidad tuvieron algún tipo de alta en la Seguridad Social, ya fuera laboral, por la percepción de prestaciones o la combinación de ambas. Los que exclusivamente se ciñeron al empleo fueron 316.800, es decir, un 10,1% sobre el total del colectivo y en las personas sin discapacidad este dato se sitúa en el 61,2%.
Sabina Lobato aclaró que el análisis de la situación laboral de las personas con discapacidad “viene marcado tradicionalmente por la dificultad de disposición de datos actualizados, y aquellos referidos a afiliación a la seguridad social no son una excepción”. "Mientras que para el conjunto de la población dicha información es accesible prácticamente de forma inmediata, en el caso del colectivo los datos más recientes se circunscriben al ejercicio 2019”, agregó.

“No obstante”, añadió, “es factible identificar ciertas trayectorias y comportamientos en las formas de afiliación que contribuyen a perfilar modelos y estrategias para la inclusión”.

PERFIL
En cuanto al perfil de las personas con y sin discapacidad en situación de alta laboral en algún momento de 2019, en el caso de las primeras el 59,8% fueron hombres, el 33% tenía una edad entre 45 y 54 años, el 96,9% eran españoles, el 49,6% tenía una discapacidad física, y el 55,7% un grado de discapacidad entre el 33 y el 44%.

Por lo que respecta a las personas sin discapacidad, el 53,2% eran hombres, el 27,5% tenía una edad entre 35 y 44 años y el 87,3% eran españoles.

Por otro lado, y a pesar de las distancias registradas en la afiliación a la Seguridad Social entre personas con y sin discapacidad, los dispositivos existentes para dar protección al colectivo parecen traducirse en una menor rotación, con una media de altas por afiliado de 1,76 y 2,12, respectivamente; un porcentaje de alta todo el año del 49,5% y el 42%, respectivamente; un porcentaje de una sola afiliación en el año del 73,1% y el 66,6% y un porcentaje de contratos indefinidos, del 31,3% y el 27,2%, respectivamente.

La media de altas por afiliado en la Seguridad Social es superior en el caso de la población general, mientras la proporción de personas que estuvieron dadas de alta durante todo el año, así como aquellas que solo tuvieron un alta, es mayor en el caso de las personas con discapacidad, quienes además tuvieron acceso a contratos de carácter indefinido en mayor medida. “La conjunción de dichos aspectos, sustentada en la existencia de bonificaciones por la contratación de personas con discapacidad, contribuye a amortiguar la gran temporalidad que presenta nuestro mercado laboral”, puntualizó la directora de Formación y Empleo, Operaciones y Convenios de Fundación ONCE.

EVOLUCIÓN
En última instancia, el análisis evolutivo muestra una tendencia creciente respecto a la incorporación al régimen de la Seguridad Social de las personas con discapacidad y desde 2016 se ha producido un incremento de 77.100 personas del colectivo.

Así, si ese año había 549.200, en 2017 eran 581.700, en 2018 fueron 621.200 y en 2019, 626.300, si bien Sabina Lobato advirtió de que todo lo expuesto “debe ser debidamente contextualizado, ya que la ausencia de actualización de datos genera dificultades para la prospección y el análisis detallado del colectivo y su relación con el empleo”. "Así, es preciso recordar que la información expuesta se circunscribe a un momento anterior a la crisis generada por la pandemia”, apostilló.

Lobato concluyó que, “en consecuencia y recordando las dificultades que afrontan las personas con discapacidad para acceder al mercado laboral, podemos intuir que los resultados del próximo ejercicio romperán la tendencia creciente en afiliaciones del colectivo". “La pandemia ha tenido consecuencias nefastas sobre el empleo y las personas con discapacidad, como colectivo especialmente vulnerable, se verá significativamente afectado retrocediendo en los volúmenes de contratación y afiliación a la Seguridad Social”, resolvió.